jueves, 3 de mayo de 2007

nOta DeL PaDrE De aRjOnA!!


Cerquita de Arjona


Ricardo Arjona, padre, habla con Al Día y revela todo los que sus fanáticas siempre quisieron saber sobre su famoso hijoGabriela Solanogsolano@aldia.co.cr
De pequeño era gordito, nunca llevó a casa buenas calificaciones pero eso sí, siempre tuvo buen gusto para las mujeres. Esa es una descripción breve de Ricardo Arjona antes de ser la estrella latina, cuando era simplemente el hijo de don Ricardo Arjona, padre del artista.
Fue el progenitor quien en exclusiva habló orgulloso de su retoño –pero del que no conoce el público– con Al Día, telefónicamente, des de Ciudad Guatemala. Además prometió que, si puede, acompañará al intérprete durante el concierto que ofrecerá en tierra tica este mes.
“Ricardo siempre me dice que Costa Rica es a donde va a llenar sus alforjas. Los quiere mucho”
Ricardo Arjona, Padre
¿Cómo era Ricardo de niño?


Era travieso pero manejable. Era muy centrado.
¿Siempre mantuvo su buena estatura?


Sí. Recuerdo que en casa había un árbol llamado Llama del Bosque, el crecimiento del árbol y de Ricardo iba igual, pero a los 15 años dejó a todo el mundo atrás.
¿Qué recuerda de él cuando era un bebé?


Cuando era bebé era todo lo contrario a lo que es ahora (flaco). Cuando nació pesó 7.3 libras, era muy gordito y empezó a caminar a los 10 meses.
¿Cuál de sus travesuras recuerda en este momento?


Para una Navidad, tendría 6 o 7 años, nos pedía una bicicleta de las que estaban a la moda. Se la dimos antes antes de Navidad, convenció a su primo y sin decirnos nada se fueron a una pendiente que había a la entrada de la ciudad y se dejaron ir. Perdió el control y nos lo llevaron echo un Cristo.
¿Peleaba con sus hermanas?


Compartía juegos con su hermana mayor, Verónica, que es la manifestación de la nobleza, se ocasionaban fricciones pero nada como para castigarlo.
¿Sacaba buenas notas?


Era muy distraído. Sus intereses eran la música y el deporte, tenía que ir a clases por presión, pero nunca fue un estudiante aventajado y no recuerdo que me haya llevado notas excelentes –se ríe–.
¿Se escapaba de clases?


Permanentemente no, pero una vez dejó una materia retrasada, entonces lo llamaron al colegio para que estudiara los sábados. Yo sospechando –por la ligereza de Ricardo en atender otras cosas– fui y en vez de encontrarlo en el colegio, lo encontré en una plazoleta jugando fútbol.
¿Era muy enamoradizo?


Era noviero pero no con un comportamiento irresponsable. Recuerdo que un par de ellas me acompañaban a los partidos que tenía Ricardo cuando jugaba baloncesto. Particularmente, recuerdo que todas eran muy bonitas. Siempre tuvo buen gusto para las mujeres.
¿Ricardo tuvo algún juguete que fuera su preferido?


Hubo uno, un carrito con pedales. Para él era increíble y solo llegaba de “supuestamente estudiar” y lo veíamos en el carrito dando giros. Lo quiso mucho, pero un día lo dejó muy cerca de la puerta de la calle y se lo robaron.
Los papás siempre le dicen a los hijos algún mote de cariño. ¿Ricardo tiene alguno?


Su mamá y yo siempre le dijimos Ricardo, pero sus hermanas y sobrinas le dicen “Seco” (delgado). Cuando le escriben y en reuniones de familia lo llaman así y él entiende muy bien.
¿Como hermano y tío es celoso o no?


Para nada. Es muy consejero, él siempre tiene en las manos las mejores recomendaciones, eso sí, nunca da un consejo si no se lo piden.
¿Y con cuánta frecuencia hablan ustedes con Ricardo?


Permanentemente; cuando está de gira se hace más complicado. Nos comunicamos vía Internet y yo le escribo como lo he hecho toda mi vida. Cuando se fue a la gran aventura en México y Argentina mis cartas siempre le llegaban cada semana.
¿Pasan vacaciones juntos?


Claro. La Navidad y el Año Nuevo pasado fuimos toda la familia a Puerto Vallarta. La pasamos increíblemente bien, estar con Ricardo representa un agasajo, no se vaya usted a imaginar que es muy amiguero, él se la pasa muy bien en reuniones pequeñas.
¿Es un hijo regalón?


Ricardo es muy especial. Cuando en Guatemala la situación no era la mejor vivíamos en una casa que mi esposa tenía como un jardín, pero Ricardo notaba que era muy riesgoso y aportó un tanto para que pudiéramos estar en el apartamento donde vivimos. Ahora nos sentimos muy tranquilos.
¿Cómo viven su éxito ustedes como familia?


Con una enorme satisfacción, tanto que quisiéramos tener más grande el pecho. Sin embargo, no hemos perdido el balance, nos agrada mucho que nos pregunten una variedad d
e situaciones. Nos sentimos muy orgullosos.