miércoles, 29 de agosto de 2007

ENtRevIsTa a rIcArDo!!!


Re-viste sus canciones

Ricardo Arjona conversa, en exclusiva, sobre el proceso creativo de su nuevo disco, “Quién dijo ayer”. Vea el estreno de "Quién".


Nueva York - Hacer un disco de éxitos se supone que sea una propuesta fácil para cualquier cantante. No para Ricardo Arjona. Cuando el sello discográfico Sony-BMG le sugirió producir un compilado de sus canciones más populares, el cantautor guatemalteco no se lo tomó a la ligera.

Por el contario, Arjona se dio a la tarea de confeccionar un nuevo vestuario a temas que parecían inmejorables. Además, decidió contactar a algunos de sus productores y cantantes preferidos para que le ayudaran en la obra. El resultado de ese trabajo fue “Quién dijo ayer”, su más reciente propuesta musical, cuyo lanzamiento se realizó el pasado martes en La Gran Manzana.

En un acogedor salón de un moderno hotel de esta ciudad Ricardo Arjona recibió a El Nuevo Día Domingo, mientras disfrutaba una taza de té caliente, previo a un esperado encuentro con su fanaticada en la mega tienda de discos Virgin en Time Square.

Quién dijo ayer

Cd1

Se nos muere el amor

Quién

Quiero

Si el norte fuera el sur (dúo con Panteón Rococó)

Te conozco

Espantapájaros

Historia de taxi (dúo con Marc Anthony)

Tarde (dúo con Marta Sánchez)

MujeresA ti (dúo con Eros Ramazzotti)

Tu reputación

Señora de las cuatro décadas

Jesús verbo no sustantivo

Cuándo

Realmente no estoy tan solo (dúo con Sandro)


Cd 2

13 éxitos en sus versiones originales
¿Por qué hacer en este momento un disco de éxitos y no uno de temas inéditos?

Las tres canciones nuevas que están en esta producción (‘Quién’, ‘Quiero’ y ‘Espantapájaros’) eran para un disco de temas inéditos, para el cual yo estaba listo, porque siempre estoy componiendo. Pero en esta época en el que piratería ha venido a golpear grandemente a las compañías de discos, a mí me vienen pidiendo hace tiempo que hiciera un disco de éxitos. Siempre me negué, porque los discos de éxitos me parecían un engaño, es como salir a vender lo mismo que me compraste hace algún tiempo. Así que le dije a la compañía que lo haría si vestíamos las canciones de nuevo.


¿Entiendes que las nuevas versiones quedaron mejor que las originales?

El trabajo me sorprendió mucho, positivamente, y Tommy Torres tiene mucho que ver en esto, al igual que Dan Warren y Lee Levin, que fueron tres de los productores fundamentales de este proyecto. Yo estaba en medio de una gira, así que prácticamente les delegué a ellos toda la parte musical del disco. Cuando me devolvieron su visión de canciones que yo había grabado me creó un impacto tremendo. ‘Dime que no’, por ejemplo, a mí me parece que suena ahora mejor que nunca. Entonces el disco adquirió peso para mí y por eso estoy aquí defendiéndolo.


Habías comentado que no te gustaba mucho hacer duetos y en este disco tienes cinco...

De hecho, la única vez que lo había hecho fue con Ednita y fue una experiencia fantástica. En este caso, el común denominador es la admiración.

Con Marc Anthony me junté en un par de lugares pero grabamos por separado, por la agenda tan complicada de ambos. No es ninguna noticia que Marc es un gran intérprete, así que hizo una aportación tremenda a ‘Historia de taxi’, participó en el arreglo junto a Sergio George y para mí fue un gusto trabajar con él. Pero también vino a salvarme la vida, porque los que necesitamos en tierra firme necesitamos a alguien que nos ayude con el ‘swing’. Yo había grabado salsa antes, pero eso no quiere decir que lo hice bien, y que conste, que Cucco (Peña) tuvo que pelear mucho conmigo. (Se ríe)

La idea era que yo me acoplara al estilo de ellos, porque me interesaba mucho su aporte, como ocurrió con Eros Ramazotti en ‘A ti’. La versión de ‘Si el norte fuera el sur’ con Panteón Rococó me encanta porque le dio una frescura tremenda a una canción tan seria.

Hacer ‘Realmente no estoy tan solo’ con Sandro es para mí una forma de hacerle un homenaje. Para mí es el dueto más importante que tiene este disco, primero por el esfuerzo que él hizo de cantar, dado el estado de salud en que se encuentra. A parte de eso, es un ícono de Argentina, por eso creo que los argentinos van a celebrar esa risa que se escucha de fondo. Yo aprendí a admirar a Sandro por culpa del celoso de mi papá, que nunca quiso acompañar a mi madre a ver sus películas y yo la tenía que acompañar al cine siempre. Así que es algo absolutamente sentimental para mí.


¿Cómo nacieron los tres temas inéditos del disco?

Los temas inéditos son muy importantes para mí, porque siempre me costó y me sigue costando componer con otra gente. ‘Quién’ la compuse con Tommy (Torres), le había puesto la condición de que me enviara una melodía y que si me gustaba yo le escribiría la letra. No es cuestión de gusto sino de emoción, porque hay melodías que no me provocan nada. Un día me envió la melodía como a las once de la mañana y a las dos de la tarde ya yo le había devuelto el texto. Eso puede parecer irresponsable para la gente que piensa que los trabajos buenos deben hacerse con demasiado tiempo y esfuerzo, pero para mí es como deben hacerse las canciones, en un proceso de trance. A mí las canciones que más fácil me salen son las que más cosas dicen.

‘Quiero’ ya la tenía escrita, que me parecía una canción bien complicada, porque aunque habla de una ruptura sentimental, en ella me aprovecho para hablar de otras cosas muy importantes, a través de este tipo medio antropólogo loco que se va por el mundo para evadir su historia de amor. Es un tema que me llena muchísimo, porque es la brecha que me permite llegar a todas partes y me parece uno de los más importantes de este disco.

‘Espantapájaros’ la compuse con Miguel Luna hace mucho tiempo, el único otro autor con el que escribo, con él también escribí ‘Minutos’. Es una canción de la que él presumía, porque sabía que era una pequeña pieza de arte, que siempre que la cantaba en nuestras reuniones de autores causaba conmoción. Yo estaba enamorado de la canción, sobretodo por la imagen del espantapájaros como personaje. Pero el problema era que sólo tenía dos versos y un coro, y todos sabíamos que no debía terminar ahí, aunque por respeto ninguno se atrevía a decírselo. Hasta que un día, que me aproveché que Miguel se había tomado un par de vinos demás, le hable de la canción y él me preguntó si yo quería hacer algo con ella. Escribí toda la segunda parte de la canción en lo que él tomó el taxi del lugar a su casa, porque en mi mente venía fraguando las posibilidades que tenía esa canción.


Estas canciones tienen un aire de nostalgia, ¿es casualidad o tiene algo que ver con tus vivencias?

Es casualidad, porque se escribieron en momentos completamente distintos, pero la verdad es que no pienso mucho en eso cuando escribo. Sé que la gente que recibe el disco lo ve de esa manera y seguramente, tiene algo que ver con la realidad. Los discos obedecen a ciertas cosas que te están pasando, no necesariamente autobiográficas, pero sí a esa atmósfera donde has estado en los últimos tiempos. Siempre te disfrazas de algún personaje y lo cuelas por ahí.


Tu rechazo a la guerra en Irak está expresado de manera contundente en este disco, ¿sentías la necesidad de sacarte eso del sistema?

Sí, es exactamente eso, lo dijiste mejor de lo que lo podía decir yo. Hay un montón de imágenes casi surrealistas que suceden en este planeta, que estamos pagando caro todos y para mí es fundamental mencionarlas. Es una manera de exorcisar estas cosas que nos enferman.


¿Cómo has logrado decodificar a la mujer a través de tus letras?

No, no, no, escribo de ellas porque las entiendo poco. Es casi como un trabajo de investigación, atiendo mucho más a una mujer cuando me habla que a un hombre, porque a ellos les creo menos. La mujer, por ejemplo, puede llorar sin que se burlen de ella y es una ventaja tremenda que nos lleva. Además, besan y abrazan a una amiga o a un amigo de la misma forma. Para nosotros decirle te quiero a otro hombre es espantoso. Esa facilidad que tienen ustedes de expresarse hace que sea importante aprender de ustedes.


Hace unos días Franco de Vita confesó en una entrevista que se le estaban acabando las ideas para escribir canciones, ¿has sufrido una crisis similar?

Es un miedo recurrente de todos los que hacemos esto. Por suerte, siempre siguen pasando cosas en este mundo y que nos afectan de alguna manera. Seguro que Franco estaba pasando por uno de esos baches de dos meses en que no escribimos nada, en los que nos agarra la desesperación y se atrevió a decirlo. Pero igual hay días en los que escribimos dos canciones.

Yo hago de todo cuando paso por esas brechas terribles de sequía, salgo, camino, trato de portarme mal. En el disco pasado, por ejemplo, me metí con mi guitarra en un motel de la ciudad de México, de esos hechos para amores de tiempo medido, que tenía una cama que vibraba, porque andaba buscando impregnarme de cosas. Y allí empecé a escribir ‘Iluso’. Así he hecho cualquier cantidad de barbaridades.


Me imagino que con la fama cada vez se te hace más difícil portarte mal.

Siempre se puede... (sonríe) El asunto es que no es a uno al que se le acaban las ideas, sino que uno se pone más exigente con uno mismo.